En Viena, la capital de Austria, más del 50% de los alumnos de primer grado no pueden hablar alemán de forma adecuada, a pesar de que muchos son nativos y han asistido al jardín de infancia durante al menos dos años. Esta alarmante tendencia subraya la aparición de comunidades culturales aisladas donde no se hace hincapié en la lengua nacional en casa.
Según informes del periódico Express, en ciertos distritos, en una clase promedio de 22 niños, es posible que solo unos cinco comprendan completamente a su maestro. Harald Zierfuß, el portavoz de educación del Partido Popular Austriaco (ÖVP) de centro-derecha, ha destacado estas barreras lingüísticas como un problema crítico. El ÖVP aboga por que las evaluaciones obligatorias de dominio del idioma comiencen a los tres años, abordando el problema de manera temprana.
Sin embargo, los críticos del Partido de la Libertad de Austria (FPÖ) argumentan que tales medidas simplemente tratan los síntomas en lugar de las causas subyacentes. La eurodiputada del FPÖ, Petra Steger, describió la situación como una clara ilustración del «fracaso de la política migratoria». Señaló que uno de cada dos estudiantes en las escuelas de Viena no habla alemán en casa, y la cifra supera el 70% en algunas instituciones. Steger también expresó su preocupación por los niños nativos que sufren acoso escolar, los maestros que sufren intimidación y los casos de violencia grave que quedan impunes.
«Nuestros hijos merecen seguridad, educación y protección», afirmó. «Austria debe volver a ser dueña de su propia escuela». El líder del grupo parlamentario del FPÖ y portavoz de educación, Maximilian Krauss, se hizo eco de estos sentimientos, criticando las propuestas de los partidos del establishment de imponer estándares nacionales de jardín de infancia basados en el modelo de Viena. Advirtió que esto representaría «un declive masivo en los estándares educativos», afirmando: «Lo que ha fracasado en Viena no debe convertirse en la norma nacional».
