José Víctor Orón: “Hay muchos esfuerzos dedicados a las metodologías cuando la clave es el modelo educativo”

REMITIDO POR ACADEMIA LATINOAMERICANA DE LÍDERES CATÓLICOS - Entrevista con el P. José Víctor Orón*, expositor del Seminario Internacional de Educación.

La Fundación UpToYou, de la que José Víctor Orón es director, se define como “un nuevo modelo para la renovación de la Educación y el crecimiento de personas y organizaciones, a través de las emociones”. UpToYou trabaja dos pilares fundamentales: el autoconocimiento y la mejora de las relaciones personales, en todas las etapas y ámbitos de la vida.

¿Hacia dónde crees que debe ir la Educación en este momento, tras años de experiencias fallidas y de debates en torno a la pedagogía tradicional o las metodologías innovadoras?
—Hay muchos esfuerzos dedicados a las metodologías cuando la clave es el modelo educativo. El buen educador puede usar cualquier metodología y hacer maravillas en la interacción con el alumno.

El modelo educativo aborda temas como ¿qué es educar?: adquirir capacidades o ayudar a que la persona crezca; ¿cómo ver al alumno?: como alguien a quien enriquecer con lo que aprenda o como alguien que ya tiene en su interior todo lo necesario; ¿cómo entender las relaciones?: como el medio para aprender o aprendemos para relacionarnos mejor.

El modelo más utilizado se corresponde con las primeras respuestas, pero la Educación que necesitamos y los alumnos esperan, se refleja en las segundas.

¿Está agotado el modelo de escuela tradicional o tiene futuro?
—Cuando hablamos de escuela tradicional a todos se nos viene a la cabeza aquello de “la letra con sangre entra”. Pero eso no es la escuela tradicional. En la escuela tradicional había auténticos apasionados de la Educación, que contemplaban al niño como capaz de lo mejor y se entregaban a una Educación centrada en el alumno, muy respetuosa con la persona. Ponían las tareas al servicio del niño.

Sin embargo, los que rechazan lo de “la letra con sangre entra”, hacen ahora lo mismo con “la letra con bailes entra”. Han cambiado el método, pero no el modelo educativo.

La auténtica escuela tradicional tiene mucho futuro. Necesita mejoras metodológicas y actualizarse, pero su modelo sigue teniendo mucha potencialidad.

¿Qué papel juegan en todo ello las emociones del alumno?
—Las emociones tienen un papel fundamental. La obsesión actual de una Educación “capacitante” deforma la comprensión de las emociones. Se acercan a ellas de una forma instrumentalista. Incluso instrumentalizan la relación interpersonal. Pero la realidad emocional remite a la complejidad de la persona. Es una vía estupenda para crecer en el autoconocimiento y en la toma de decisiones.

Este binomio “autoconocimiento-toma de decisiones” se suele malinterpretar como “identificar emociones y regularlas”. Pero identificar no es conocer, conocer es conocer las causas. Identificar y regular es muy pobre comparado con lo que se podría hacer.

¿Cómo conjugar el aprendizaje de conocimientos con el de habilidades y destrezas para la vida?
—Solo si se asume que conocer y actuar es lo mismo, podrá realizarse tal integración. Quien cree que primero se piensa y luego se actúa, hará uniones postizas de los conocimientos con las habilidades y con la vida.

Si de verdad se introdujera la vida en la escuela, en lugar de hacer de la escuela un laboratorio de las capacidades, no existirían estos problemas.

¿Qué opina de la última reforma educativa?
—La última, la penúltima… todas son reformas políticas. Usan la Educación como bandera política y, como siempre, lo acaban pagando los niños.

¿Cree que hay neuromitos educativos como opina mucha gente?
—Sí. La lista es larga y están tan firmemente incrustados que, aun mostrando su falsedad, la gente se los sigue creyendo. Creerse los neuromitos simplifica la realidad y permite culpabilizar a la biología, y así librar de asumir responsabilidades.

Identificarlos es fácil, ya que en todos ellos la complejidad de la vida se pierde y acaban haciendo argumentaciones causales: “te pasa esto, por esto”.

¿Se están deshumanizando los centros educativos?
—Así es, pero el problema es que la deshumanización comporta la animalización. Humanizar el mundo es hacer del mundo un lugar de encuentro. Los antropólogos han descubierto que los animales, incluso los más sociales, son profundamente egoístas. Usan las relaciones para su beneficio individual, la posesión de algo. El humano usa la posesión de la realidad para ponerla al servicio de la relación. Siempre que las relaciones interpersonales son simples medios para el aprendizaje, animalizamos. Sin embargo, cuando usamos el aprendizaje para fortalecer las relaciones, humanizamos.

La deshumanización también sucede por vía afectiva. El animal está encerrado en su experiencia afectiva individual. En cambio, la persona está descentrada, pues acoger al otro hace que los propios pensamientos y creencias se tengan que revisar.

La innovación y creatividad se explican por los recursos desplegados para hacer un mundo más humano al querer acoger al otro.

¿Cree que se debe personalizar más la Educación?
—La Educación siempre es personal. No existe la Educación “técnica”, es decir, una Educación que deje de lado temas personales y se centre asépticamente en cuestiones técnicas, desarrollando capacidades. En verdad esa Educación es deshumanizante, pues se está diciendo que solo importan la adquisición de la destreza y no tanto la persona en sí. Toda Educación muestra una forma de ser personal. El tema de la personalización de la Educación se suele relacionar con pequeños grupos y trato individualizado, pero la clave no es una cuestión de números, sino que existan relaciones interpersonales de calidad que respetan los procesos personales de crecimiento. Se pueden cumplir los números y no tener esa relación de calidad.

¿Qué hemos aprendido en las aulas en este tiempo de pandemia?
—La importancia del cara a cara. Aprender cosas será útil, pero no tiene porqué ser valioso. El valor está en el encuentro con el otro. La instrucción a distancia es posible, pero la Educación no, porque no permite el encuentro personal. Cada vez encontraremos más formas de conjugar elementos a distancia con elementos de proximidad, pero para eso tienen que alinearse colegio y vida social y familiar.

Los grandes descubridores que se pasaban el día solos en su laboratorio no investigaban por investigar, sino por una alta concienciación social. Whitehead, reconocido profesor de Matemáticas y Filosofía (Oxford y Harvard), decía que no estudiamos matemáticas para hacer grandes las matemáticas, sino para vivir mejor juntos.
Necesitamos al otro, y le necesitamos físicamente. La pandemia nos ha demostrado que necesitamos la presencia y tenemos que ser creativos para no perderla.

¿Y qué hacemos con las TIC?
—Usarlas, como toda técnica. Hay quien usa las TIC por esnobismo, haciendo lo mismo pero cambiando el formato. Toda tecnología debe ser examinada para ser usada en la escuela con un valor educativo, para ponerla al servicio de las relaciones y no como vía para adquirir una técnica concreta. Si no, haremos una chapuza más que pagarán los niños.


José Víctor Orón es Ingeniero. Ingeniero de Caminos Canales y Puertos por la Universidad Politécnica de Valencia. Licenciado en Estudios Eclesiásticos por la Facultad de Teología San Vicente Ferrer de Valencia y Doctor internacional en Educación por la Universidad de Navarra dentro del grupo investigador Mente-Cerebro (ICS-UNAV), donde actualmente trabaja como investigador.

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