Unos atacantes armados mataron al menos a 30 aldeanos y secuestraron a varios otros, incluidos niños, durante una brutal incursión en el estado de Níger, en el norte de Nigeria. El ataque golpeó la aldea de Kasuwan-Daji, en la zona del gobierno local de Borgu, el sábado por la noche, lo que intensificó la mortífera violencia de la región.
Unos hombres armados irrumpieron en la comunidad, dispararon contra los residentes e incendiaron el mercado local junto con varias viviendas. El portavoz de la policía estatal, Wasiu Abiodun, confirmó el ataque en un comunicado. Los residentes locales informaron de un número de muertos más elevado, 37, y muchos siguen desaparecidos.
El padre Stephen Kabirat, portavoz de la diócesis católica de Kontagora, declaró a los medios de comunicación que los asaltantes mataron a más de 40 personas y secuestraron a niños. El ataque se produjo cerca de Papiri, donde unos secuestradores se llevaron a más de 300 escolares y profesores de una escuela católica en noviembre.
Los residentes revelaron que unos hombres armados se escondieron en comunidades cercanas durante una semana antes de atacar. La terrible experiencia de tres horas dejó a los supervivientes demasiado aterrorizados para recuperar los cuerpos sin protección. La policía afirma haber desplegado agentes, pero los lugareños lo niegan. Este tipo de incursiones asolan las zonas remotas de Nigeria, donde bandas armadas explotan la débil seguridad y los vastos bosques como escondites. Este incidente pone de manifiesto la urgente necesidad de políticas que protejan a las familias y a los niños, y que hagan justicia a quienes pretenden atacar y destruir a las comunidades cristianas de Nigeria.













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