La toma de posesión de Reagan el 20 de enero de 1981 se produjo en un momento de estancamiento económico y tensiones internacionales, lo que le permitió implementar su agenda «Reaganomics», que incluía importantes reducciones de impuestos destinadas a estimular el crecimiento y reducir la intervención del gobierno en la economía.
Su famoso discurso inaugural enfatizó temas como el gobierno limitado y la libertad individual, resonando profundamente con los ideales conservadores y marcando la pauta para una década de cambios políticos que impulsaron el gasto militar y desafiaron la influencia soviética durante la Guerra Fría.
Este evento no solo revitalizó el Partido Republicano, sino que también influyó en los movimientos conservadores globales al promover los principios del libre mercado y la determinación anticomunista.
