País cansado

España esta cansada. Los problemas le sobrevienen por oleadas, constantes e infatigables. Los encajamos como podemos, viéndolos venir. Suficiente tenemos con lo nuestro como para tener que ocuparnos de problemas externos y pandemias. Miramos con envidia a los países jóvenes y pensamos, -¡ juventud, divino tesoro, ya
te vas para no volver! Las nuevas grandes potencias aún no saben lo que es tener problemas serios, lo que es que la destrucción venga de dentro, del hastío del tiempo.

Podremos decir, los españoles me refiero, que dejamos un legado. De Valores, de Cultura de Verdad. Y como un padre que observa a sus hijos crecer, hacerse a sí mismos y recorrer su propio camino, así nosotros observamos con añoranza a los países del otro lado del Gran Océano. Ojalá ellos, jóvenes y vitales, sepan culminar
la empresa hispana. Y las venas de las manos de España tienen las venas retorcidas como parras y la vista sabia del que ya ha vivido.

Aún nos queda mucho por andar y graves problemas a los que enfrentarnos, pero debemos reconocer que aquella época lejana en la que otros nos admiraban se
disipa en el tiempo. Partimos con ventaja respecto a los demás; es lo que tiene ser un país cansado en un continente cansado. Y ojalá, nosotros habitantes de una
nación cansada pensemos que ha sido una hazaña por la que ha merecido la pena luchar.

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