Escandinavia ¿paraíso socialista para la inmigración?

La visión de Escandinavia como el “paraíso socialista escandinavo”, que no es nada más que una mentira por supuesto, se empieza a hacer cada vez más borrosa.

Soy brasileño de nacimiento, descendiente de singapurenses y alemanes. Por ser mitad alemán y tener esta nacionalidad, hice uso de  mi derecho como ciudadano de la Unión Europea para  intentar una nueva vida en Suecia.

Es muy frecuente que cuando oímos hablar sobre Escandinavia, inmediatamente uno traiga a la mente  la imagen de un mundo bucólico, lleno de felicidad, sin violencia, sin problemas terrenales o sin algún tipo de punto negativo. Así lo explica Ricciardelli:

Las estadísticas parecen decir que sí: mejor lugar para formar una familia y para ser madre; región con un mayor índice de igualdad y menor de corrupción; educación y sanidad pública universales y de calidad; lugar donde la gente es más feliz, y un largo etcétera…[i] (Ricciardelli, 2014)

Sin embargo, cuando un inmigrante llega por estas tierras, de inmediato se encuentra con un mundo y contexto totalmente diferente a este mundo idílico.

Sin embargo, alguien podrá preguntarse ¿qué fue lo que me hizo llegar hasta estas tierras nórdicas?

Soy hijo de un ciudadano de Stuttgart, quien por motivo de fuerza mayor no tuvo otra solución que irse de Alemania e instalarse en Brasil. Mi mamá es una mujer nacida en Brasil, hija de inmigrantes de Singapur. Entonces era lógico que hable inglés y alemán, además del portugués. Llevó la internacionalidad en la sangre y mudarme en otra tierra nunca me asustó.

Me gradué en  Ingeniería Civil en una universidad del Perú y por estas épocas, mis papás decidieron moverse hacia Öland, una pequeña isla en Suecia, específicamente a la comunidad de Löttorp, pueblo pequeño en donde todos se conocen. Y fue así que mi odisea empezó por estas tierras tan lejanas, donde el frio y el sol, se intercalan día a día.

Como ciudadano alemán, tengo los mismos derechos que un ciudadano español, un ciudadano francés o un ciudadano de Lituania. Al menos es lo que dicen las leyes que rigen la Unión Europea, si no fuese por un pequeño detalle: ¡Escandinavia ya no se siente parte de la cultura Europea!

Suecia, es un país pequeño (en comparación con los países americanos), sin embargo, son pocos los que intentan moverse hacia este hermoso y cálido país, ya que, existen muchos problemas para vivir allá si eres ciudadano de la Unión Europea.

Uno de los primeros problemas es tu apellido. Nadie te tiene confianza si tu nombre o apellido no lleva la partícula SON… Erickson, Janson, Salson, Stiverson, Efterson (…). Por suerte mi segundo nombre es Jhoêdshönn, así que cumplo con este primer requisito.

El segundo desafío, es tu pasaporte…  En Suecia, nadie te quiere dar oportunidades si eres de la zona euro; muchas veces ellos afirman que “la oportunidad debe de ser dada a otros que más la necesitan”. La mayoría de suecos no entienden por qué muchos españoles, alemanes, portugueses,… migran hacia estos territorios. Entonces… ¿Quiénes son los que tienen más necesidades? Se supone que la mayoría emigra para buscar mejores oportunidades laborales, calidad de vida u otros factores, ¿no?…

Rotundamente ¡no! En Suecia, en mi experiencia personal, quienes tienen las mejores oportunidades son los sirios (quienes nunca se adaptan a las costumbres y a la cultura local, ni buscan hacerlo) y los de África Subsahariana, quienes muchas veces ni siquiera hablan inglés o no lo hacen correctamente. Son, según la narrativa dominante, los “pobrecitos a los que hay que ayudar”. En contraste, la  percepción que la mayoría de los nacionales tienen de los inmigrantes “occidentales” es pésima.

¿Entonces, de donde salió esta idea de que Escandinavia, es el mejor lugar del mundo para los inmigrantes?

Después de vivir en Suecia (mi tiempo de residencia fue de 4 años), pienso que esta falsa concepción de Escandinavia como paraíso para inmigrante se puede resumir en la visión de Ricciardelli.

Los problemas de Escandinavia son las ventas de armas y el consumo de alcohol, del giro a la derecha de la tradicionalmente socialdemócrata sociedad noruega, del desempleo juvenil en Suecia y de los problemas de salud de los daneses, entre otras cosas.[ii]

En otras palabras, según Ricciardelli, Escandinavia era una zona de prosperidad y de armonía ¡porque era gobernada por la izquierda! O sea, bajo el gobierno de izquierda se aceptaba la narrativa de que era un paraíso, pero ahora que la izquierda cada vez más está perdiendo terreno, esta narrativa comienza a desmoronarse… La visión del “paraíso socialista escandinavo”, que no es nada más que una mentira por supuesto, se empieza a hacer cada vez más borrosa.

En realidad, los problemas de alcoholismo y de ventas de armas vienen desde mucho antes. Lo que es nuevo  es una fuerte intolerancia hacia los inmigrantes occidentales,  simplemente porque la  izquierda les enseñó a ser un lugar de intolerancia y rechazo hacia gente de cultura similar (comunidad europea), pero si estar favor de los de cultura ajena (sirios, palestinos, africanos…).

El establishment de Suecia hace sentir a sus ciudadanos como culpables de ser europeos, parte de una “civilización de opresores”… Quise entender la razón o al menos pensar que no es así, pero esa es la realidad que he vivido durante mi estancia en Escandinavia. Intolerancia, hasta odio, a sus propios raíces culturales y las de pueblos similares. Y al mismo tiempo,  una visión positiva hacia culturas totalmente ajenas a la suya que en la práctica les está colonizando poco a poco.  Parece que buscan borrar su propia cultura y sus propias raíces. Es, en la práctica, un suicidio cultural.

Me sorprende que hoy en día Suecia apenas demuestra que en algún momento de su historia era considerada como la joya del Ártico. La cultura nacional, que es parte de la identidad de un pueblo, queda poco a poco en el olvido, casi como una vergüenza que hay que olvidar, ahora que son ciudadanos del mundo.


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