Educación y Género

Una de las mejores maneras de introducir cambios sociales es a través de la educación. La izquierda radical cuenta con el acceso a las mentes de los niños, porque ya se ha aprobado la ley de educación LOMLOE, que obliga e impone en todos los colegios de España las ideas de género, de diversidad y de educación afectivo-sexual,  en todas las áreas, en todos los niveles educativos, en todos los planes, programaciones, currículos  y libros de texto. Eso si… de forma transversal.

Los canales elegidos para hacer realidad este sueño de la manipulación de las mentes infantiles son la prevención de la violencia de género, la coeducación, la educación afectivo-sexual y el lenguaje inclusivo. 

Conviene conocer los “entresijos” de la LOMLOE que, aunque no aparezcan publicados en la misma ley, se recogen en  las propuestas del ámbito educativo incluidas en el informe de la subcomisión del congreso para un pacto de estado en materia de violencia de género, aprobado en septiembre de 2018. Podemos consultarlas en el siguiente documento “La coeducación en la LOMLOE”, donde se dan las pautas que a partir de ahora se van a introducir en las aulas de nuestros hijos.

https://iam.asturias.es/documents/269132/370594/Coeducaci%C3%B3n+en+la+LOMLOE.pdf/25a07134-3075-6ae6-1c17-2dcf49e4b044

Ya es ley. Los directores para poder salir elegidos, incluirán en sus programas ideas de genero y prevención de la violencia machista. Los profesores recibirán formación sobre estos temas y serán examinados para poder acceder a una plaza de trabajo. Las universidades generarán contenidos, asignaturas y estudios oficiales sobre esta temática de genero y violencia machista. Los medios de comunicación incluirán contenidos sobre la temática mencionada y se trabajárán con las familias. Los proyectos educativos de los centros han de incluir todos estos aspectos y la inspección educativa comprobara que se cumplen las normas. En cada centro educativo habrá una coordinadora de coeducación, que velará por que todos los planes se lleven a cabo, se utilice el lenguaje inclusivo en toda la documentación del centro, aplicando la censura adecuada. Se velará para que se lleven a cabo los protocolos de prevención de violencia de genero en los colegios. Los centros que no admitan niños y niñas coeducativamente, se consideran segregadores y se les castigará con pocas oportunidades de concertar sus aulas con la administración, imponiéndoles, en cualquier caso, una serie de proyectos sobre igualdad, género y prevención de violencia, que en ocasiones serán contradictorios con sus idearios y su concepto de persona y de educación.  Se proponen talleres exclusivos para los varones, para que “interioricen” la igualdad como un valor esencial (o sea, manipular sus conciencias). Habrá educación afectivo-sexual obligatoriamente en todas las etapas educativas… desde los 0 años, oiga. Especial interés muestran en detectar las “discriminaciones menos perceptibles que sufren las mujeres día a día en todos los ámbitos”.

Está todo atado y bien atado. Puede que sea el momento de plantarnos las familias y los profesores y decir que no. O quizá ya sea demasiado tarde y nos haya pasado el tren por encima.

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